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Los Niños vestidos de Adulto

Cristina Caviedes, más conocida como la tía Kitty es voluntaria de CreArte  y ha querido relatar su experiencia en su tarea de monitorear y coordinar los Talleres Artísticos en las escuelas de los niños.

Por Kity.

Nuestro día como voluntarios parte el sábado muy temprano, como si fueramos a la Universidad o al trabajo. Lo que marca la diferencia, son las ganas que nos mueven a levantarnos. Tomamos nuestros materiales, o nuestro banano y nos vamos al colegio, a veces con sueño, con flojera o atrasados; pero llegamos con mucho ánimo.  

Allí nos esperan niños sonmolientos, pero muy sonrientes y expectantes por lo que vendrá.

Todo lo nuevo da miedo

Los tíos, empezamos el taller, algunos muy tímidos y temerosos de lo que pueda pasar, nos inundan dudas como, ¿ les gustará lo que preparamos?, ¿si se aburren, qué hacemos?, ¿si les caigo mal? o ¿si realmente no sirvo para esto?… Todo se vuelve una nebulosa de cosas maravillosas y nuevas que van pavimentando el camino.

Los niños vestidos de adultos Los Niños vestidos de Adulto

Cuando nos damos cuenta que la mañana pasó sin contratiempos y que los niños no quieren salir a recreo, porque están muy entretenidos con la actividad, o cuando caminas por el patio a tropezones porque llevas niños a cuestas, te das cuenta que las dudas eran parte del pasado, y que todo lo que vendra será luz, esperanza y muchas pero muchas satisfacciones.

Los niños llegan tímidos, con muchos prejuicios sobre lo que le vamos a enseñar, e incredulos a su vez, porque no puede haber nada más entretenido que la televisión o los videosjuegos. Por lo mismo, los primeros sabados son difíciles. Como tío tiene que ser parte del taller y en ocasiones terminamos haciendo nosotros solos las actividades. Pero, ponernos en su lugar de forma real y concreta, les ayuda para tomar confianza y comenzar a participar… sin darse cuenta comienzan a ser protagonista de cada actividad, poco a poco son los creadores del taller, ellos nos hacen patente sus gustos y nosotros los canalizamos.  Al final todos somos niños compartiendo el mismo amor por el arte, la literatura, el teatro, la danza, la música,el divertirse, reír y jugar.

Ya no hay rutina

Como tíos, trabajamos generalmente en duplas o en tríos, aunque se ha dado algunas veces, donde cinco personas trabajan en un mismo taller. En realidad la cantidad de tíos es irrelevante, a la hora de querer ser un aporte; es impactante la forma en que todos estamos dispuestos a ceder para hacer felices a los niños. Por eso, nuestro día de voluntario no termina los sábados, sino que continua cualquier día de la semana con la reunión para planificar lo que vendrá, o simplemente para comentar lo que fue.

Los compañeros de taller y de escuela, por lo general, pasan a ser tus amigos, confidentes, hermanos y colegas. Es una conexión extraña, que sólo lo da el hecho de ser voluntario en CreArte.

Las razones por las cuales entramos son variadas, algunos fue para conocer personas, otros para probarse a sí mismos, otros para poder ser artistas, etc. Pero sin duda, el punto en común entre todos, es que queremos ser un aporte para la sociedad, y creemos firmemente que por medio de la educación se logran cambios sustanciales en los niños, ya que les mostramos un mundo que no conocían , o simplemente no se permitían ver.

Lo bueno tiene que terminar

El año pasa raudo frente a nuestros ojos. Cuando queremos seguir creando, nos damos cuenta que el año se acabó, que nuestros niños nos gritan que quieren seguir pintando, bailando, jugando, sus papás se quejan que se tienen que levantar los sábados muy temprano para irlos a dejar al colegio.

Todo se vuelve una fiesta de creación, colores e imaginación. Hay espacio para cada idea y sensación. Ya no se distingue muy bien quienes son los tíos y los niños, ya que todos jugamos y creamos naturalmente.

Los cierres de talleres son fiestas que se preparan por escuela, cada cual quiere presentar lo mejor, todos se pintan y se disfrazan para la ocasión. La escuela se viste de colores, los globos, los dulces, la música y los juegos son los protagonistas. Todo debe estar preparado para mostrar lo bien que lo pasamos en el taller y lo mucho que hemos aprendido.

Finalmente, los niños se van con una sonrisa eterna, todos sucios, despeinados, pero llenos de sueños y esperanzas, porque en CreArte aprendieron que soñar es la esencia de ser niños. Sus madres nos besan y nos abrazan, se despiden con un ¡hasta el próximo año!, gracias por todo…

voluntarios 2 Los Niños vestidos de Adulto

    Tema(s): ¿Qué hacemos?