Pía Mieres. Monitora del taller de danza, Escuela Los Alerces de Maipú, Año 2011:
“CreArte fue mi primera experiencia como voluntaria. Nunca había participado en talleres artísticos, aunque siempre busqué un lugar donde realizar acción social Creo que una de las cosas que buscaba era ponerme a prueba, conocer hasta donde llegaba mi paciencia y que tan ordenada podía ser. Al principio estaba nerviosa, no sabía cómo tratar a los niños, no sabía que les iba a gustar, como eran sus personalidades o cuáles eran sus intereses. Es por eso que las herramientas que nos entregó CreArte en capacitación fueron de gran ayuda para el desarrollo de los talleres, enseñándonos cómo tratar a los niños, a tener una planificación básica y también a tener un “plan B” en caso de que alguna actividad no funcionará.
Todos los miedos que antes tenía se fueron acabando con el paso del tiempo, ya que en mi grupo de taller, la conexión fue inmediata, los niños eran muy dóciles, comprometidos, tenían una disposición absoluta, muchas veces tuvimos que hacer cumplir la planificación y la respuesta de ellos siempre fue positiva.
Uno de los principales aprendizajes que me llevo conmigo al terminar esta experiencia es la capacidad de entrega que tuve, la retroalimentación por parte de los niños y también poder liderar un grupo. Nunca había hecho algo así!.
El último día del taller fue uno de los más lindos que he tenido, uno de las más emotivos. Llenamos la sala de adornos y trabajos de ellos, había muchas cosas para comer, después le dimos con orgullo sus diplomas de participación, quedaron con ganas de volver a vernos y nosotras también a ellos. Creo que los niños se llevan las ganas de luchar por lo que quieren y mucho cariño de nosotras como monitoras. Me voy feliz”.

Moisés Godoy. Monitor del taller de Arte “Circorneta”. Escuela Capitán Daniel Rebolledo de Recoleta, Año 2011:
“Todo parte con mi experiencia en otro voluntariado. Allí comprobé que los niños son parte fundamental de nuestra sociedad, además de ser la base creativa y social. A partir de eso justificas un montón de falencias en los adultos, entonces ahí es cuando CreArte entra al juego: viene a complementar la parte que no siempre entregan los colegios, explota la creatividad, la resiliencia, las habilidades artísticas y sociales de niños y niñas. Ingresé a CreArte creyendo que no hay forma más poderosa de crecimiento en una persona, que descubrir un nuevo talento, uno que jamás imaginaron tener y que eso se convierte en un motor de desarrollo para toda su vida. Es un rol tácito que muchas veces nadie cumple, pero si CreArte. Esa es mi motivación.
Descubrí la Corporación a través de su web y postulé inmediatamente, con nula capacidad artística, sólo la voluntad de cambiar la forma en que los niños miran el mundo, pero no fue un problema, nos capacitaron y entregaron las herramientas básicas para crear un taller.
Por supuesto planificas esperando que les guste lo máximo posible, pero los niños no siempre llegan con la disposición que tú querías, es ahí donde tratas de empatizar con ellos y enfocar las actividades para que eso ocurra. Te vas comprometiendo porque los niños que participan en un taller se involucran, dan ideas o muchas veces resulta ser espacio de catarsis por una vida que no siempre es de lo mejor. Los niños te hacen notar si no preparaste el taller, por lo mismo te das cuenta cuando es bueno, porque ya no tan solo te interesa a ti, si no también al niño y al final del día no hay nada más gratificante que un niño te de las gracias y diga que estuvo muy bueno, sin darse cuenta que el taller lo hacen ellos.
Los cambios de un niño los notas semana tras semana, a veces la primera idea que tienen viene del colegio o la tele, con el tiempo son ideas nuevas, saben que pueden dar sus opiniones sin miedo, van ganando la confianza que esas ideas son buenas y saben que en CreArte pueden plasmar esas diferencias en cualquier área, artística o no, por lo mismo van descubriendo habilidades, quizás una nueva, una que puede cambiar su vida -para mí-, eso ya vale todo el tiempo de voluntariado…
Mi experiencia haciendo talleres es que finalmente aprendes gracias a los niños, ellos terminan siendo tus tutores de resiliencia también, comparten contigo sus sueños, sus alegrías, problemas y frustraciones, aprendes con ellos, es una relación recíproca.
Este es un voluntariado donde tú educas al niño de forma creativa, con juegos, actividades, nuevas ideas, no existen profesores, existen tíos con los que juegas, entonces esa cercanía te marca y vas adquiriendo la capacidad de comprometerte con la realidad del niño. No he encontrado un voluntariado así, que se enfoque en potenciar la creatividad, fortalecer sus ideas, más que su conocimiento y con eso lograr un resultado.
Termino convencido que todos necesitamos un taller CreArte, niño o tío, miren su entorno y descubran que falta creatividad, resiliencia, habilidades sociales y artísticas o simplemente… jugar. Aprenderás cosas que te sirven para toda la vida”.
